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Mayweather-Pacquiao: esta vez sí conviene ir con el favorito

AAndrés Quispe
··5 min de lectura·mayweatherpacquiaorevancha boxeo
aerial view photography of soccer stadium during daytime — Photo by Fred Rivett on Unsplash

Un regreso que mueve nostalgia y dinero

Este martes 24 de febrero de 2026, Floyd Mayweather llega a los 49 años y vuelve a poner sobre la mesa una palabra que, sola, ya mueve plata: revancha con Manny Pacquiao. Ya pasaron más de diez años de la famosa “Pelea del Siglo” de 2015, esa en la que Floyd ganó por decisión unánime (118-110, 116-112 y 116-112) y estiró su invicto a 49-0, antes de cerrarlo en 50-0 contra Conor McGregor en 2017. Dato frío. Duro también. Y, te guste o no, desde ahí arranca cualquier lectura seria de este cruce.

Yo no me trago eso de “el tiempo empareja todo”. No siempre. En boxeo, muchas veces separa más, y separa feo cuando uno construyó su carrera desde el control de distancia, la lectura del hombro delantero y la administración del riesgo round a round, justo como Mayweather hizo durante dos décadas, casi sin salirse del libreto.

Lo que ya vimos en 2015 y por qué pesa hoy

Esa noche de mayo en Las Vegas dejó un mapa táctico bien clarito: Pacquiao tiró más, sí, pero conectó bastante menos limpio; Mayweather eligió ventanas cortas, fue sumando con el jab y, cuando sintió peligro, amarró con clinch sin vergüenza. Según CompuBox de esa pelea, Floyd conectó 148 de 435 golpes (34%), mientras Manny acertó 81 de 429 (19%). Es enorme. No da para minimizarlo.

Muchos se quedan con el ruido de la previa y del show; pocos recuerdan el patrón técnico real, porque cada vez que Manny quería entrar en ráfaga, Floyd hacía ese ajuste mínimo —medio paso atrás, giro de ángulo— y lo dejaba pegándole al aire o al guante, seco, seco de verdad, algo que no depende únicamente de piernas jóvenes sino de timing, y el timing suele envejecer bastante mejor que la explosión pura. En Lima eso se ve seguido con equipos que se plantan bien en bloque bajo: no corren más, se paran mejor. Real. El Perú de Gareca en el repechaje de 2017 con Nueva Zelanda fue eso, control emocional y espacial, no un vendaval.

Ring de boxeo iluminado antes de una pelea estelar
Ring de boxeo iluminado antes de una pelea estelar

El mercado no se está pasando: está leyendo bien la película

Cuando salgan cuotas para ganador en esta revancha, que Mayweather aparezca favorito no tendría que sorprender a nadie. Si ves una línea por 1.55-1.70 para Floyd, esa franja te marca una probabilidad aproximada entre 64% y 59%. Para mí, está bien puesta. Sin truco.

¿Dónde cae el argumento? En tres capas que encajan entre sí. Primera: ventaja directa ya probada en 12 rounds oficiales. Segunda: estilo menos amarrado al desgaste físico puro. Tercera: manejo de noche grande; Mayweather estuvo en los eventos más caros de su era y casi nunca se salió de su plan, incluso cuando el contexto apretaba y el público pedía guerra. Apostar al favorito, acá, no es ser tibio. Es disciplina.

Y acá va una opinión que seguro jala debate: el cuento de “Pacquiao siempre puso más corazón” no paga tickets. El corazón suma, claro que suma, pero en mercados top manda otra cosa: repetir una secuencia útil 20, 30, 40 veces sin regalar rounds. Eso pesa. Históricamente, fue sello de Floyd.

Qué mercados sí tienen lógica si apoyas al favorito

No todo pasa por moneyline, qué dato. Si Mayweather sale favorito corto, mercados como método y rounds pueden devolver mejor valor. “Mayweather por decisión” suele calzar con su historial en peleas largas y pesadas. Corto. No voy a chamuyar cifras que todavía no están publicadas para esta cartelera, pero el patrón de su carrera empuja a pensar más en tarjetas que en nocaut.

Otra jugada razonable puede ser “se completan los rounds pactados” o líneas altas de duración, siempre y cuando se confirme el reglamento y el formato oficial de la pelea, porque ahí está la llave; en un cruce de veteranos con lectura táctica fina, el intercambio salvaje sostenido casi nunca aparece tanto como promete el tráiler, aunque la promo te venda otra película. En el Rímac, un entrenador viejo me soltó una frase simple: el boxeador que piensa dos jugadas por delante pega menos fuerte, pero pega donde duele en las tarjetas. Y sí, esa idea envejeció bien.

El espejo peruano: cuando el oficio le gana al impulso

Hay una comparación útil, y no se siente metida con calzador: Universitario campeón de la Liga 1 2023. No fue el más brillante cada jornada, pero cerró series con oficio, manejó tiempos y eligió cuándo meter el acelerador. Tal cual. Ese libreto, llevado al ring, se parece más a Mayweather que a un peleador de ida y vuelta constante. En apuestas, pasa seguido que la gente castiga el oficio porque emociona menos que la guerra frontal.

Aficionados viendo una pelea en pantalla gigante
Aficionados viendo una pelea en pantalla gigante

Pacquiao puede tener tramos buenos, y si se da intercambio en corta entusiasma al toque, pero la ruta más probable sigue siendo el control táctico del favorito. Acá, no hay que hacerse el valiente por ir en contra. Si la cuota acompaña un precio razonable, la jugada más sana es ir con el lado que mejor explica toda la historia: antecedentes, estilo y manejo de pelea larga. Esta vez, el mercado acierta.

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